Cuties: Polémica e hipocresía

Recientemente, la revelación del cartel de la película Cuties de la directora franco-senegalesa Maïmouna Doucouré, fue objeto de cancelación por algunos sectores de la sociedad de los países en donde se exhibiría a través de la plataforma Netflix. Y es que mostrar a las protagonistas del filme en poses sugerentes, insinuaba, para los ofendidos, una exposición hipersexualizada de estas adolescentes, e incluso se llegó a mencionar que la plataforma, era el perfecto aparador para los pedófilos; esto sin siquiera haber visto la película. Y  más allá de la cancelación del cartel, se solicitó a Netflix eliminar la película de su catálogo. Netflix  pidió disculpas y cambió el cartel. 

La polémica que causa el cartel de una película como Cuties, invita a reflexionar sobre los concursos de belleza en los que niñas menores de 10 años, aspiran a ser la siguiente Miss Universo de su edad. Estos programas han tenido éxito con varias temporadas al aire y siguen repitiendo. La misma red social Tiktok se ha vuelto un referente de esta hipersexualización entre jóvenes y aún niñas, que presentan coreografías provocativas de estilo reggaetón u otros géneros, sin que se genere un debate como lo ocurrido con el cartel de Cuties

El filme se estrenó, dentro del subgénero coming of age, y trata sobre una preadolescente de nombre Amy, que junto a su madre y hermano, migran de Senegal a París. En la nueva ciudad, Amy como alguien ajeno de un lugar, debe adaptarse y lo hace uniéndose a un grupo de jóvenes apasionadas del baile, al mismo tiempo que la madre transita por un conflicto matrimonial.

La historia retoma, dice Doucouré, una experiencia personal. Lo primero que vemos, es a una familia que no deja su cultura y costumbtes atrás. Y es precisamente una de esas costumbres, un marido polígamo, el motivo por el cual la madre de Amy se encuentra ausente de manera emocional. 

Amy, al enterarse del segundo matrimonio de su padre, inicia un camino de rebeldía. Está dispuesta a adaptarse a cualquier costo. Y es aquí donde conoce a las Cuties, el grupo de chicas que intenta entrar a un concurso de baile. Las Cuties son jóvenes que visten de manera llamativa, más adulta y su modo de bailar es al estilo de las famosas cantantes de pop o reggaetón. Y esto es lo que ha generado gran controversia alrededor de la película, niñas de 11 años bailando de manera sugerente. 

En 2019, algunos filmes y series de coming of age fueron estrenados, historias mostraban a adolescentes superando obstáculos para dar paso a la madurez. Chicos buenos (Gene Stupnitsky), La noche de las nerds (Olivia Wilde) o la serie de HBO, Euphoria (Sam Levinson), expusieron a manera de comedia o de drama, a niños observando porno y en contacto con los juguetes sexuales de sus padres; adolescentes en medio de una noche de fiesta y conversando sobre la manera en cómo se masturban; y adolescentes abusando sexualmente de sus compañeras de escuela, en escenas algo explicitas.

Las críticas en  canales de Youtube o páginas web, en la mayoría de los casos, no mostraban alguna incomodidad sobre estas comedias o dramas. Por el contrario, se alentaba a ver todo aquello en razón del entretenimiento o para ver una lección de vida. Y es que todas estas historias, tienen algo en común, retratan un tema actual de los jóvenes, querer ser adulto antes de tiempo, saltándose la experiencia de la infancia y la adolescencia. La apuesta de Maïmouna Doucouré es retomar este mismo tema desde otro contexto.

En este sentido, observamos una contraposición, las protagonistas desconocen el uso de un condón y saltan en la cama comiendo gomitas como lo que son, niñas; y por otro lado, las mismas chicas ven porno y mantienen pláticas sexuales con jóvenes más grandes que ellas. Es así como nos damos cuenta, que estas pre adolescentes aún tienen un camino por recorrer.  

Durante los ensayos de baile, la cámara de Doucouré se postra en los cuerpos de las adolescentes de manera explícita,  para reafirmar que es el tipo de tomas que la sociedad ha normalizado en la televisión, en el cine, en las redes sociales. Sin embargo, verlo en aquellas niñas, se vuelve una provocación porque, en efecto, su baile expone la hipersexualización de los cuerpos de jóvenes que en principio, deberían vivir lo que su edad exige. 

Esto ocurre tras la llegada de Amy al grupo, lo que significa una vuelta radical. Amy, enajenada por esta nueva identidad, propone pasos más exóticos, aparece como una nueva Sandy Olsson de Vaselina (Randel Kleiser, 1978), hiere a compañeros e inicia riñas. Con esta vorágine de cosas, la madre de Amy entiende que la cultura de la que proviene, no es apta para las generaciones venideras, y que deben forjar su propio destino. 

Cuties se sirve de elementos fantásticos para desarrollar la historia: el padre ausente y fantasmal, que se materializa en la segunda esposa vestida de blanco; una especie de exorcismo con ápices de humor; un vestido que sangra y que indica una toma de conciencia; y el juego de saltar la cuerda, donde una Amy liberada, posiblemente alcanza la plenitud que ha estado buscando.